El billar tiene fama de juego de bar, pero cualquiera que haya pasado una tarde seria en una mesa sabe que exige bastante más. Hay cálculo, pulso, memoria visual y control del cuerpo. En 2026, rodeados de juegos rápidos y recompensas inmediatas, el billar conserva algo raro: obliga a bajar el ritmo y pensar antes de tocar la bola.
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